Sobre la modernización del lenguaje jurídico

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El Estado de Derecho exige asegurar que se comprendan los actos y las normas jurídicas.

“Una justicia moderna es una justicia que la ciudadanía es capaz de comprender”. Así empieza el Informe de la Comisión de modernización del lenguaje jurídico que, impulsada por el Gobierno español y bajo la supervisión de la Real Academia Española (RAE), presentó sus recomendaciones en el mes de septiembre de 2011. Esta comisión de expertos insistía en su objetivo de hacer más claro y comprensible para los ciudadanos el lenguaje jurídico. Un mal uso del lenguaje por parte de los profesionales del Derecho “genera inseguridad jurídica e incide negativamente en la solución de los conflictos sociales”.

El principio de todo está en nuestra Constitución (artículo 1.1.), y el problema objetivo es que para los ciudadanos (un 82%) “el lenguaje jurídico es excesivamente complicado y difícil de entender”. El Estado de Derecho exige asegurar que se comprendan los actos y las normas jurídicas.  El problema es que algunos profesionales del Derecho, todavía muchos, confunden la necesaria especialidad del lenguaje jurídico con “un lenguaje opaco, arcaico y encorsetado en formulismos que dificultan la comprensión”.

Lenguaje jurídico y lenguaje administrativo comparten una misma enfermedad: no se escribe para que se entienda, con lo que se vulneran derechos fundamentales. Y puestos a ello, las normas sintácticas y gramaticales se saltan con frecuencia a la torera, sin mayor empacho.

La Comisión, que trabajó durante año y medio (empezó en febrero de 2010), dio a luz siete documentos (al pie, los PDF), un material de primera para poner manos a la obra, tanto los profesionales como las instituciones, incluso los medios de comunicación. Resulta imprescindible la lectura del Informe, con sus recomendaciones para profesionales, para las instituciones y para los medios de comunicación. El específico de lenguaje escrito (elaborado por el grupo EDAP de investigación de la Universidad de Barcelona), se me ha hecho especialmente sabroso, con sus múltiples ejemplos que, puestos así, en cadena, conforman una verdadera antología del disparate.

La modernización del lenguaje jurídico, que también tiene que ver con la incorporación de la Justicia a las nuevas tecnologías, llega con un considerable retraso respecto a lo que ya se estaba haciendo con el lenguaje administrativo desde finales de los ochenta. Así, en el Pacto de Estado para la Reforma de la Justicia (firmado el 31 de mayo de 2001), se pide una Carta de derechos de los ciudadanos ante la Justicia, que “atienda a los principios de transparencia, información y atención adecuada”. La Carta de derechos llegará un año después (2002), aprobada por todos los grupos parlamentarios en el Pleno del Congreso de los Diputados. Al año siguiente, la Ley 15/2003 anuncia el Plan de transparencia judicial (art. 14). Pasarán otros dos años antes de que se apruebe: Resolución de 28 de octubre de 2005; en su punto 7 se desarrolla la modernización del lenguaje jurídico:

Convendrá conciliar criterios tendentes a desechar fórmulas y expresiones anacrónicas o vacías de contenido que no proporcionan ninguna información y, especialmente, prestar atención a la comprensibilidad de las citaciones que las Oficinas judiciales dirijan a los ciudadanos.

Cuatro años y medio más tarde arrancaba la Comisión de expertos. Con la Ley 18/2011reguladora del uso de las tecnologías de la información y la comunicación en la Administración de Justicia, se completa este proceso.

Como colofón, recomiendo la lectura de estos dos post en el Blog de Derecho Público de Sevach:

Del lenguaje de los jueces que hablan de la Administración y Del lenguaje judicial manifiestamente mejorable.

También, el de GutiELEz:

Contra la afectación del lenguaje jurídico

UN INFORME Y SEIS ESTUDIOS DE CAMPO

DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Artículo

4 pensamientos en “Sobre la modernización del lenguaje jurídico

  1. Pingback: LegalT | Pearltrees

  2. Fernando

    Genial este post. Estoy al 100% de acuerdo. Actualmente soy estudiante de oposiciones y a veces leer determinadas Leyes se hace terriblemente odioso.

    Aquí mismo estoy leyendo varias disposiciones normativas y Sentencias del Tribunal Constitucional, que pretenden transmitir ideas muy sencillas pero usan un lenguaje horriblemente tedioso y absurdo.

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