Faltas de ortografía

Lectura 5

Leer para escribir mejor: esa es la recomendación. (Ilustración: OpenClipArt).

Veintisiete, parece que van a ser las letras del abecedario: desaparecen la ch y la ll, que ahora serán “signos ortográficos de dos letras“.  La Real Academia Española (RAE) acaba de anunciar para finales de año una Ortografía de la lengua española 2010, que sustituirá a la vigente, de 1999.

La mejor manera de no cometer faltas de ortografía, se nos decía y se nos inculcaba, de pequeños, es leer. Escribir sin faltas siempre ha sido un signo de buena educación. Escribir con faltas es, más que nada, un problema para comunicarnos por escrito: dificultan la comprensión del mensaje. Las novedades que han trascendido van fundamentalmente en la dirección de dar facilidades. De simplificar. Así, se confirma la desaparición del acento gráfico para los pronombres demostrativos este, ese, aquel, con sus femeninos y plurales: Me llevo éste, habrá que escribirlo sin tilde. Lo mismo ocurre para solo en su uso adverbial: Llevo sólo la maleta, también habrá que escribirlo sin tilde. Hay otros casos que son novedad, como el de no poner la tilde a la letra o cuando aparece entre cifras, hasta ahora obligatorio: 3 ó 4. Aquí la RAE asume que gracias a la escritura por ordenador ya no es problema distinguir entre la o y el 0 (cero).

Hay otras cosas, como que desaparece el uso de la q cuando representa el fonema k: será Catar (el país), y no Qatar. Y algunas, especialmente vistosas para la controversia: la letra y se pronunciará ye (y no i griega), y la letra i se pronunciará i (y no i latina).

Las 22 Academias de la lengua española de todo el mundo han participado activamente en esta Ortografía, es decir, en la elaboración de sus contenidos. Es una buena noticia para los hispanohablantes que ya leemos indistintamente a Vargas Llosa o a Delibes, a García Márquez o a Cela, a Neruda, a Borges o a Carpentier.

En todo caso, no se trata de una renovación profunda (no sería posible, por otra parte). Su mayor novedad consiste en una regulación detallada para casos de mayúsculas y minúsculas, nombres propios, expresiones procedentes de otras lenguas, expresiones numéricas y ortotipografía.

Al final, va a ocurrir en algunos casos que lo que antes era falta de ortografía ahora ya no lo sea. Lo que no va a cambiar, seguro, es la recomendación de leer para escribir mejor.

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