Sobre el lenguaje administrativo

El lenguaje administrativo (LA) es el que utiliza la Administración en sus relaciones con los ciudadanos. Es un lenguaje especializado, lo que le confiere unas características propias, tanto de léxico, como de gramática o de estilo. Sin embargo, no es un lenguaje especializado al uso, como podría ser, por ejemplo, el lenguaje científico (incomprensible para alguien que esté fuera de la comunidad científica). Cualquier ciudadano tiene que comunicarse con la Administración en distintos momentos de su vida. Y necesitará expresarse en un lenguaje sencillo, con palabras de uso común (accesible) y entender del mismo modo, y sin preparación especial, los mensajes de la Administración. Es decir, un lenguaje especializado, pero que tiene un destinatario muy amplio: los ciudadanos.

Mano con lápiz ClipArtETC

El lenguaje administrativo está dentro de la expresión escrita, tiene carácter normativo y está obligado a la formalidad. (Ilustración: ClipArt ETC).

El LA está dentro de la expresión escrita. Tiene carácter normativo, y está obligado a la formalidad. En consecuencia tiene que ser claro, unívoco e inteligible. La ambigüedad o la imprecisión no tienen cabida en el LA. El mejor texto, el más adecuado, será aquel que destaque por la claridad, la precisión y la objetividad, entre otras características. Textos estructurados (ordenados de una determinada forma) y coherentes. El LA está en las antípodas de la creatividad.

El LA será bueno si contribuye a la eficacia comunicativa. Es decir, que en la comunicación entre Administración y ciudadano o dentro de la Administración, los mensajes consiguen su objetivo. Por desgracia todavía es habitual encontrarnos con textos incomprensibles para el ciudadano: crípticos, densos, embarullados, ampulosos, rimbombantes, pretenciosos. Expresión de una jerga inaceptable, insoportable. El ciudadano, el administrado, tiene derecho a entender, a saber lo que se le dice. No tiene por qué traducir, y menos buscar traductor. La Administración está obligada a la claridad. Los funcionarios están obligados a escribir para que se les entienda. Para que se entienda lo que dicen.

Están fuera de lugar los clichés, las muletillas, las frases hechas, los circunloquios, las formas y construcciones arcaicas, los alargamientos innecesarios de palabras, los abusos de algunas formas gramaticales y estructuras sintácticas, el exceso de términos cultos y tecnicismos, los párrafos inacabables (a veces hasta de ochenta, noventa y más palabras)… En definitiva, está fuera de lugar todo aquello que hace inaccesible el mensaje (!). Porque donde hay oscuridad, no hay transparencia.

0 pensamientos en “Sobre el lenguaje administrativo

  1. LINA MARIA ESCOBAR ESCOBAR

    Pienso que la mayoria de las personas estan utilizando un lenguaje que no es el apropiado, la lengua española es una lengua muy importante e interesante y dificil de aprender en relación con las demás.

    El buen uso de la escritura para escribir ciertas palabras es muy importante me parece que en las redes sociales se ve de mal gusto todas esas frases hechas, los circunloquios, las formas y construcciones arcaicas, los alargamientos innecesarios de palabras, los abusos de algunas formas gramaticales que no quedan bien a nuestra lengua.

    Me parece muy interesannte el articulo .

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  2. Tito

    La definición que se presenta aquí de lenguaje administrativo es muy deficiente. Para empezar, el lenguaje que utiliza un ciudadano en una solicitud y en otros escritos dirigidos a la Administración, también es lenguaje administrativo.

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    1. Javier Badía

      ¿Para empezar? Estoy deseando conocer otras deficiencias, amigo Tito. La Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común (LRJ-PAC) reconoce la solicitud como un documento administrativo, puesto que puede iniciar un procedimiento (artículo 68). Pero eso no quiere decir que el lenguaje que utiliza el ciudadano en los documentos que dirige a la Administración sea lenguaje administrativo. Obligar al ciudadano a utilizar un lenguaje especializado para dirigirse a la Administración sería un disparate. Es cierto que la solicitud debe atenerse a una determinada estructura (para eso existen los modelos normalizados), pero, insisto, eso no afecta al lenguaje.
      Gracias por tu comentario.

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  3. Martha Inés

    Querido Javier, no sabes cuanto me alegró leer tu artículo. Ya lo habia comentado en varias ocasiones con amigos y en reuniones, valga la rima: “si esto me cuesta a mi, que soy medianamente culta, que significará esto para la gente que apenas sabe leer”? Muchas gracias por este y por todos tus artículos.

    Un saludo;

    Martha Inés

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    1. Javier Badía

      Querida Martha:
      Me alegro de que te hayas sentido identificada con lo que aquí has encontrado. Muchas veces nos comunicamos con la Administración y ¡no entendemos nada! Pero eso no tiene por qué ser así. Hay que reclamar que use un lenguaje claro. Y esta no es una pelea solo de España. Son los gobiernos y su aparato administrativo los que emplean un lenguaje oscuro.
      Un cordial saludo.

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